Apple


6
oct 11

Adiós Steve, gracias por todo

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30
jun 10

Imprimiendo en la nube desde OS X, o Windows o Linux

NOTA: Actualizado con algunas propuestas para Windows y Linux de parte de Oswaldo

Mac OSX

La idea es que se pueden emplear los servicios de generación de PDFs del Mac OSX para crearnos una impresora en la nube. No, no se trata de imprimir documentos almacenados en la red, sino todo lo contrario: crear una impresora en tu sistema que realmente lo que hace es generar un PDF y almacenar esos ficheros en la red. De ese modo, cualquier programa de tu sistema puede imprimir a un formato neutro almacenado remotamente.

Además del Mac OSX necesitas un sistema de almacenamiento de ficheros en la red que te permita montar y sinconizar ese almacenamiento en tu máquina, como por ejemplo Dropbox o MobileMe. En mi caso utilizo Dropbox.

Cuando se imprime en Mac OSX, además de las opciones propias de las impresoras, aparece un submenú dedicado a la generación de PDF. De lo que nunca nos acordamos es de que ese menú es editable de una forma muy sencilla, sin más que crear entradas en la carpeta ~/Library/PDF Services/. Supongamos que tengo una carpeta dentro de Dropbox que se llama Documentos donde quiero almacenar los PDF. Los pasos a seguir son:

  1. Pulsando Cmd+Alt arrastro la carpeta Documentos a ~/Library/PDF Services para crear un enlace.
  2. Le pongo un nombre más descriptivo al enlace. En mi caso la he llamado Guardar PDF en Dropbox
  3. No hay tercer paso :)

Captura de pantalla 2010-06-30 a las 17.33.53.png

Es así de sencillo. Mac OSX nos mostrará en el menú desplegable de imprimir en PDF esa nueva opción. Si la seleccionamos se genera un PDF y se almacena en esa carpeta. Como esa carpeta está conectada a Dropbox, automáticamente se produce su sincronización y ya tenemos el documento “impreso” como PDF y almacenado en la nube.

Captura de pantalla 2010-06-30 a las 17.30.54.png

Eso mismo se puede hacer con un enlace al iTunes y ese PDF se almacenará en la sección de Libros de iTunes, listo para sincronizar mediante USB con un iPhone, iPod touch o iPad. De hecho, la idea se me ha ocurrido al leer este truco en macosxhints.com donde lo usan para meter PDFs en el iTunes.

Pero a mi me gusta más la opción de dejar el PDF en Dropbox para leerlo/verlo desde donde quiera sin tener que conectarme físicamente a un ordenador determinado.

Windows y Linux

En los comentarios, Oswaldo nos propone una solución para los otros operartivos

Para linux y Windows se puede usar una impresora virtual como PDFCreator aunque si usas como yo el Open Office ya te genera los PDF. Luego lo guardas en tu carpeta de Dropbox y automáticamente lo tengo disponible desde cualquier parte.

La solución más similar a la que propongo en Mac OSX es utilizar PDFCreator o similares, porque así no estás limitado a los formatos soportados por Open Office y lo puedes usar para cualquier programa capaz de imprimir. No es tan directo como tener “una impresora” directa a Dropbox, pero la funcionalidad es exactamente la misma.

Gracias Oswaldo!


31
may 10

Un iPad en mi Lowepro

No soporta discos USB, ni lápices de memoria USB. No se puede instalar el Photoshop. Lo digo así, de entrada y a bocajarro, porque de ese modo, todos a los que esto es lo único que les importa del iPad ya pueden dejar de leer el artículo. Y no, no, tampoco lleva cámara (con lo cual otro grupo abandona la sala).

¿Aún estás aquí? Bueno, entonces tengo bastantes cosas que contarte, porque desde este fin de semana, en el que he hecho una “prueba de campo”, el iPad se ha convertido en un residente permanente de mi mochila de material fotográfico. Y tampoco voy a hablar de lo bueno que es el iPad para leer libros de fotografía en formato PDF, o de lo interesante que resulta como portfolio, que de eso ya han hablado otros, incluso han publicado videos.

Yo voy a hablar del iPad como herramienta fotográfica.

Para ponerte en antecedentes, te diré que con cierta frecuencia imparto cursos de fotografía. En esos cursos hay una parte teórica y una sesión práctica. Esa sesión practica, en muchas ocasiones se desarrolla en exteriores: plazas públicas, parques, etc. Imagínate la situación: 20 o 30 personas arremolinadas entorno a mi sobre la pantalla de la 40D intentando ver la imagen que acabamos de tomar. Evidentemente, si pudiese sustituir esa pantalla, por la del iPad, con sus 9.7″ y su interface táctil, la cosa sería mucho más cómoda.

El iPad, tus fotos y la calle

Primero las malas noticias. Tienes que gastarte un poco más de dinero, en concreto 29€. Aparte de las aplicaciones de las que hablaremos luego, te hace falta un periférico: el kit iPad Camera Connection de Apple. El kit consta de dos pequeños adaptadores de plástico que se conectan al puerto universal del iPad.

ipadCameraConnectionKit.pngUno, que aún no he necesitado, porque mis cámaras no llevan ese formato, es un lector de tarjetas SD. El otro es un adaptador USB. Atención, que aquí se aplica directamente el primer párrafo de este artículo: el que lleve un adaptador USB no quiere decir que se le pueda conectar cualquier cosa. Si te fijas bien no hay un símbolo USB (el tridente), sino una cámara fotográfica.

De hecho el sistema operativo del iPad es bastante restrictivo. Cuando conectas un dispositivo de almacenamiento, como es una cámara digital, un lector de tarjetas (que no consuma mucho) o un pendrive, el OS lo monta y busca una carpeta llamada DCIM en el directorio raíz. Si no la encuentra, nos muestra un mensaje que indica “Dispositivo no soportado” y lo desmonta.

Por el contrario, si encuentra esa carpeta y además esa carpeta contiene imágenes automáticamente lanza la aplicación Fotos del iPad en la cual aparece una nueva pestaña “Camara”. Esta pestaña dio lugar a innumerables rumores antes del lanzamiento del iPad, pues en el simulador que viene con el SDK, esa pestaña aparecía activada por defecto en las primeras betas e hizo pensar mucha gente que el iPad sí que llevaría una cámara incorporada. Bueno, volviendo a lo que nos interesa, en cuanto aparece esa pestaña, la pantalla se llena de miniaturas con las imágenes contenidas en la cámara/tarjeta.

Y lo mejor es que no importa el formato. Pueden ser JPEG, RAW o JPEG+RAW. Al iPad le da igual. El caso más peliagudo es el de los JPEG+RAW pues en la tarjeta tenemos almacenadas dos imágenes. Sin embargo, el iPad resuelve la situación con soltura: muestra una única imagen, la etiqueta como JPEG+RAW antes de que la importemos e importa ambas.

El proceso de importación es muy sencillo. O tocamos en importar todas, o bien tocamos las imágenes que queremos importar para marcarlas y luego tocamos la opción de importar seleccionadas.

importando.jpg

En cualquiera de los dos casos el proceso de importación comienza inmediatamente. Un indicador de progreso empieza a girar sobre la miniatura de la imagen que se está importando y cuando está completamente importada aparece un checkmark verde sobre la imagen.

rafa.jpgLo mejor de todo es que el proceso se produce en segundo plano dentro de la aplicación Fotos. Podemos cambiar a otra pestaña y empezar a ver las imágenes que ya se han importado mientras el proceso continúa. Y eso nos da una velocidad tremenda cuando estamos “en el campo”. Aunque hablando de velocidad, lo que es increíble es la velocidad a la que el iPad es capaz de importar imágenes. Los RAW de una 5DMkII, sobre una tarjeta rápida, se leen en unos 3 segundos (a unos 7Mb/s). Eso quiere decir que tras conectar la cámara al iPad, en unos 4 o 5 segundos podemos estar viendo la primera imagen en la pantalla de 9.7″, ampliándola y comprobando detalles que en e LCD de 3″ de la cámara resulta complicado. Y mientras tanto, cada 3 segundos tenemos un nuevo RAW dentro del iPad.

Para ver las fotos en el exterior con un nivel de luz bastante elevado, el brillo de la pantalla tiene que estar al máximo. En esas condiciones, la visibilidad de las imágenes es perfecta. Como se pude apreciar en este detalle de la imagen anterior, el nivel de brillo de la piel en la pantalla del iPad es comparable al de mi propia piel.

detalle_uso.jpg

Si, ya lo sé, hay muchos reflejos. Ese es es inconveniente evidente de estas pantallas, pero por suerte el iPad es tan ligero que no cuesta absolutamente nada girarlo o moverlo a otra posición donde no tengas el reflejo. Por cierto, que hablando de girar el iPad, el modo de resolver los giros (de modo que la imagen siempre se ve de forma correcta, con independencia de la orientación del aparato) es genial para enseñar fotos a grupos. Da igual donde los tengas: delante, detrás a tu lado. Solo tienes que hacer que la pantalla del iPad apunte hacia ellos y no preocuparte, porque la imagen la verán siempre perfectamente orientada.

El problema de los RAW

Vale, el iPad nos permite importar RAWs a toda velocidad. ¿Quiere esto decir que el iPad es capaz de procesar los RAW?. Bueno, realmente no. No he encontrado demasiados detalles técnicos sobre como funciona (realmente ninguno) y por el poco tiempo que tarda al importar y la poca potencia de cálculo del dispositivo, es prácticamente imposible que se esté procesando el RAW. Todo apunta más bien, a que el iPad (en concreto la aplicación de Fotos) está extrayendo el JPEG que lleva embebido todo RAW y es esa imagen la que nos muestra. De hecho, el nivel de zoom al que podemos llegar no es el de la imagen completa, lo cual apunta en esa dirección.

Por desgracia el soporte para RAW en el resto de aplicaciones es bastante inconsistente. De hecho las aplicaciones de Apple fallan todas. Si has disparado exclusivamente en RAW tanto el correo, como las suite iWorks (Pages, Keynote y Numbers) te dejan seleccionar los RAW con el selector multimedia, pero luego te muestran un interrogante y unas aspas en lugar de la imagen.

iWork.png

Por el contrario, TWittelator no tiene ningún problema en aceptar un RAW de tu librería y subirlo a Moby (no se si sube el RAW y Moby lo procesa o si primero extrae el JPEG y esa imagen la que se envía).

twitter.png

Sin embargo no todo está perdido. La primera opción es disparar en RAW+JPEG, elijiendo para el JPEG el tamaño pequeño. Eso, en el caso de la EOS 40D, genera un JPEG de 1920x1280px, más que suficientes para cualquier uso que puedas darle dentro del iPad.

Otra cosa que rápidamente hechas en falta es la posibilidad de editar las fotos en el iPad desde Fotos. Cargas el RAW, ves la foto y piensas en que un determinado recorte, un ajuste de niveles o un balance de blancos le vendría muy bien. Pero la aplicación de Apple no te deja hacer nada de eso. Solo puedes ver las fotos o hacer un pase de diapositivas.

Por suerte hay una aplicación para ello y se llama Filterstorm. No busques la versión para Windows o para Mac. Ni si quiera existe para el iPhone, es una aplicación pensada y desarrollada entorno al iPad. ¿Que permite hacer? Bueno, pues nada más y nada menos que un tratamiento por zonas aplicando curvas. O un clonado. O un recorte. No, no es el Photoshop, pero es lo más parecido que he encontrado en el iPad. Te aconsejo que veas este tutorial grabado por el autor del programa:

Filterstorm Tutorial 2 from Tai Shimizu on Vimeo.

Y lo mejor, es que desde dentro de Filterstorm puedes “abrir un RAW”, aunque en realidad supongo que lo que haces es abrir el JPEG embebido o el asociado cuando has cargado una imagen en formato RAW+JPEG. Sin embargo eso resuelve nuestro problema anterior. Puedes disparar directamente en RAW, sin JPEG asociado y cuando necesites una imagen en concreto la abres en Filterstorm y la guardas. Eso generará un JPEG que ya puedes utilizar en cualquier aplicación

Realmente puedes empezar a “bocetar” tu imagen a los pocos segundos de haber disparado. E inmediatamente añadirla a una presentación, a un documento de texto (por ejemplo un catálogo) y enviarlo como PDF a donde quieras. Las posibilidades que esto abre para el trabajo de campo son ilimitadas. El iPad con su funda (imprescindible) cabe en prácticamente cualquier mochila y le añade solo unos 600gr (el peso de un objetivo más).

De momento, las limitaciones de memoria del iPad (solo tiene 256Mb de RAM) y algunos problemas (bugs) en el modo en que tratan las imágenes, limita el tamaño de las mismas. La versión actual de Filterstorm (la 1.2) guarda imágenes de 1800px de lado. El desarrollador, bastante activo en Twitter, está trabajando ya en la versión 1.4 en la que pretende llegar a los 2048px. En la versión 1.3 que está pendiente de aprobación por Apple ha añadido el gradiente a las opciones de máscaras de filtros. Por cierto, ya que hablamos del desarrollador, hoy mismo ha comunicado en twitter que la versión 1.4 llevará la posibilidad de añadir datos IPTC a las imágenes antes de enviarlas por e-mail o FTP (también en desarrollo).

Si tienes un iPad y te gusta la fotografía Filterstorm serán los mejores 1.59€ que te has gastado. Por ahora :)

La organización y la vuelta a casa

El sábado tuve la ocasión de importar imágenes de varias cámaras muchas veces a lo largo de la tarde. Me intrigaba ver como se lo montaría la aplicación de Apple para organizar estas imágenes. En primer lugar veamos que ocurre en el iPad. Cuando importamos imágenes con el Cámera Connection Kit, en la pestaña Álbumes aparecen dos álbums automáticos Ultima importación y Todo lo importado

importado.jpg

El nombre es completamente descriptivo y nos permite tener controladas rápidamente las imágenes que han pasado directamente al iPad a través del CCK.

El problema (o la ventaja) viene cuando miramos la pestaña Eventos, puesto que el iPad considera un nuevo evento cada nueva descarga y por lo tanto en lugar de unir las fotos de la misma fecha, las separa por cada una de las descargas realizadas:

eventos.jpg

En mis cursos resulta una ventaja, pues tengo separadas las fotos de cada alumno, pero en el uso particular, puede resultar engorroso tener fraccionado el día por algo tan artificial como la descarga.

importando.pngVale, pero ahora llego a casa. ¿Como descargo todas esas imágenes?. En mi caso utilizo Aperture y la cosa no puede ser más sencilla: conectas el iPad al ordenador y desde Aperture aparecen todas las imágenes en la ventana de importación organizadas por los eventos que se han creado dentro del iPad. Y aquí es donde el iPad y Aperture empiezan a hacer cosas por su cuenta sin dejarme intervenir. Lo primero que ocurre es que no tengo la opción de decidir a que proyecto añado las imágenes que voy a importar. Como se puede apreciar la opción de seleccionar proyecto está desactivada.

proyectos.pngAperture ha reconocido los eventos almacenados en el iPad y los transforma directamente en proyectos. De momento, la única solución que se me ocurre es crear una carpeta en Aperture e importar dentro de ella todos estos “proyectos”.

Al menos la importación es completa, y dentro de Aperture me aparecen todos los RAW originales inalterados. Es decir, podemos utilizar el iPad sencillamente como un disco duro de viaje pero con un montón de opciones para editar y compartir rápidamente las imágenes mientras estamos fuera de casa.

Captura de pantalla 2010-05-31 a las 10.34.15.pngEn el caso de Lightroom la cosa varía. Como este programa te almacena las imágenes organizadas por carpetas (no existe el concepto de Proyecto), el tratamiento es más directo: simplemente aparecen todas las fotos agrupadas por fechas y si así lo deseamos se importaran en las tradicionales carpetas año/fecha/día

Conclusión

Si te gusta la fotografía y sobre todo, si te dedicas profesionalmente a ella, el iPad es una herramienta prácticamente imprescindible. Sigue quedando el fleco suelto del soporte desigual que ofrecen los distintos programas al formato RAW, sobre todo iWork y Mail. Esperemos que Apple trabaje sobre ello y les de al menos el mismo tipo de soporte que en la actualizad dan Twittelator o Filterstorm.


27
may 10

5.624 Km/h

Esa es la velocidad a la que viajó ayer mi iPad entre Eindhoven y Valencia. Ya se que resulta extraño pensar en que se utilicen esas velocidades (más de Mach 4) para trasladar paquetes pero eso es lo que se puede deducir del plan de entrega de la web de TNT, el transportista que ha realizado la proeza.

Captura de pantalla 2010-05-27 a las 08.18.19.png

La secuencia es un tanto confusa, aunque los que estamos acostumbrados a ver la-serie-que-terminó-el-lunes, podemos reconocer esos patrones.

A las 10:01 del 26 de mayo y aparentemente por medios convencionales un envío de iPads llega a Valencia.

A eso de las 10:47 empieza a sonar una alarma en los almacenes de TNT en un polígono en las afueras de la ciudad. Algo extraño estaba ocurriendo. Sube el nivel de luz, les empieza a doler la cabeza a todos los empleados. Ramón, el mozo de carga con más antiguedad empieza a sangrar por la nariz… fundido en blanco.

Hace una mañana preciosa en Eindhoven, Holanda. Los almacenes centrales de TNT, el núcleo de toda la distribución europea de productos de Apple es un hervidero. La noche del 22 llegó el gran carguero desde la costa china y los últimos días han sido un frenesí. El cliente lo tiene muy claro: toda la remesa se tiene que enviar antes del 28 de mayo y a ser posible el mismo 28 de mayo

¿Pero como vamos a entregar todo esto en un solo día?

No sé, pero ese era el proyecto original….

Tendremos que ir adelantándolo, empezar a distribuir como mínimo el 26

No nos gusta. No nos gusta…

No hay otro modo

Otro paquete con miles de iPads empieza a subir a un camión, camino del aeropuerto. Mientras tanto, el responsable de distribuir todo aquel pedido extra llega corriendo desde el otro lado del patio.

Es imposible meter todo eso en los vuelos que tenemos programados

¿Otra vez el volcán?

No, no, el cielo europeo está todo libre. El problema son los accesorios.

¿Los accesorios?

Sí, demasiado volumen para tan poco peso. Estamos llenando los vuelos de aire y se quedan en tierra miles de iPads

Vale. Prioridad absoluta a los iPads. Descargad todos los accesorios.

¿Y quien pagará los reenvios?

De eso me encargo yo, no te preocupes

Ha pasado poco más de una hora y tres cuartos, cuando de repente, a las 13:48 empieza a sonar una alarma en el centro de distribución de Eindhoven. El encargado de la planta, Desmond, empieza a decir

no, no por favor, otra vez no

Mientras tanto llega corriendo desde el otro lado del hangar un operario sangrando por la nariz.

Sr. Hume ¿donde está a enfermería?

Allí enfrente. ¿Ves esa puerta blanca con el anagrama octogonal negro?

Corre, date prisa, tienes poco tiempo. Y por favor, no me llames Sr. Hume, soy simplemente Desmond

desmond_hume3.jpgEl operario sale como una exhalación en dirección a la enfermería mientras sigue aumentando la luz. ¿Que está pasando con el sol? ¿Lo había cubierto alguna nube?. Desmond no se hace ninguna pregunta. Ya sabe lo que va a ocurrir.

Rápidamente se pone las gafas de Sol, coge el primer paquete que encuentra sobre un palet cercano y espera. No sabe porque, pero llevar algo de peso adicional con él le ayuda. La luz sigue aumentando… fundido en blanco.

En Valencia a las 14:03 es prácticamente la hora de comer. El chofer del camión está impaciente. No quiere que le pongan ningún paquete más para esa tarde. ¿Por qué demonios hay tanto paquete igual para entregar esa misma tarde? ¿Se ha vuelto loca la gente?. Justo cuando está cerrando las puertas del camión aparece, de no se sabe donde, un tío greñudo y llevando una camisa con aspecto de no haberse lavado en semanas.

Pero ¿quien demonios es usted? – interpela el conductor

Desmond Hume, de la delegación de Eindhoven — dice Desmond mientras le enseña la tarjeta de empleado

¿Y que hace aquí?

Nada, nada, veo que está a punto de salir y este paquete creo que va en su ruta

A ver… sí, Avenida Blasco Ibañez de Valencia, me pilla de paso.

Gracias

El camión de TNT sale de la plataforma logística e inmediatamente se detiene en un restaurante cercano. Ya es la hora de comer. Dos horas después sobre, las 16:15 y tras firmar un albarán de entrega parcial (los accesorios siguen retenidos en Heindhoven) recibo mi preciado iPad.

Ya os hablaré del él otro día. En cuanto tenga tiempo para organizar las ideas y probar todo lo que quiero probar.

Trabajando, como trabajo, en el mundo de las TIC se me ha ocurrido que es posible que todo fuese un mero error en el software de seguimiento de paquetes. Puede ser. El software a veces tiene errores.

Pero no sé, me convence mucho más esta historia ¿no crees?