Economía


9
Feb 10

Fontaneros

En Springfield hay varios restaurantes de lujo. En todos los platos que esos grandes Chefs cocinan, se utiliza de un modo u otro el agua que transportan nuestras cañerías. Es inconcebible que no entiendan que tienen que cedernos parte de la facturación que obtienen de sus comensales.

  • Mario Watermine, CEO de la empresa muncipal de aguas de Springfield.

El señor Watermine no se ha dado cuenta, o prefiere ignorar, que todos esos cocineros ya le están pagando por el servicio que les ofrece: el suministro de agua. De hecho, la empresa que dirige el Sr. Watermine no solo les factura a todos esos cocineros, sino a cualquier habitante de Springfield que quiera tener agua corriente.

Lo que tampoco cuenta el Sr. Watermine es que además de la inversión que su empresa ha realizado para la instalación de todas esas cañerías, si no hubiese sido porque el alcalde era el principal accionista de su empresa hasta hace bien poco, seguro que tendría otros competidores con su propia red de distribución de agua.

Pero bueno, la frase no da para mucho más. Dudo mucho que los guionistas de The Simpsons sean capaces de sacarle mucho más partido a esta idea, claramente alejada del mundo real.

Lo que es evidente es que los buscadores de Internet utilizan nuestra red sin pagar nada, lo cual es una suerte para ellos y una desgracia para nosotros. Pero también es evidente que esto no puede seguir. Las redes las ponemos nosotros; los sistemas los hacemos nosotros; el servicio postventa lo hacemos nosotros, lo hacemos todo. Esto va a cambiar, estoy convencido

  • Cesar Alierta, CEO de Telefónica

Bueno, bueno, bueno. Pero si resulta que el Sr. Alierta aún no sabe a que se dedica su empresa. No se ha dado cuenta de que ellos son los fontaneros del mundo digital. Al fin y al cabo, el trabajo de las empresas de comunicaciones es instalar, mantener y explotar las redes de comunicaciones. Y eso es efectivamente lo que hacen. Y nos cobran a todos por ello.

Google no se dedica a las comunicaciones. Se dedica principalmente, a generar y distribuir información. Evidentemente para ello sus buscadores utilizan un canal y los clientes que acceden a él también. ¿Pero como que no pagamos por ello?. Mi ADSL no me la regala el Sr. Alierta. Ni mi tarifa_plana_limitada_recortada 3G tampoco. Yo pago por ella mensualmente. ¿Y sabe usted a quíen, Sr. Alierta?. Efectivamente, a su empresa. Ni a Google, ni a Apple. Yo pago a Telefónica.

¿Que Google o Apple están ganando más dinero con todo este asunto que Telefónica?. Efectivamente, es el problema fundamental del sector de la distribución (al que usted pertenece aunque parece no haberse dado cuenta).

Pongamos el caso de Google. ¿Que nos vende Google?. Esa es fácil, información. ¿Y de donde sale esa información?. Pues se la vendemos nosotros, los que generamos información. Sí, sí, nosotros. Cualquier autor de un blog o página web es un proveedor de Google. Y Google nos paga religiosamente y en tiempo real. No, no estoy hablando de AdSense, estoy hablando de otra moneda novedosa que ha creado toda esta tecnología de la información.

Google nos paga con visibilidad en la red. Cuando alguien entra en google e introduce “telefonía España” y aparece como primera entrada no pagada la compañia del Sr. Alierta, se acaba de producir un intercambio de la nueva economía: Google le ha comprado a Telefónica la información de su página web y a cambio de ella, le ha pagado con una posición privilegiada, con el pagerange más alto para esa búsqueda.

Ahora es misión de Telefónica rentabilizar esa inversión. Puede elegir montar una web atractiva, rápida y ágil que le ayude a mejorar la relación con sus clientes o dejar moribunda una página web con aspecto y tecnología del siglo pasado. Ese no es asunto de Google.

En toda este proceso, un montón de kilobits de información han cruzado las redes de distintos operadores de telefonía de todo el mundo y ellos han tomado cuenta de origen y destino y han cargado en las cuentas correspondientes ese consumo. Es decir, los operadores de telefonía ya han cobrado por el único servicio que han dado: el transporte de la información.

Y lo cobran a buen precio. Durante una época ellos han “creado” los formatos y eso les ha permitido tener un sistema de precios que no tiene nada que ver con la realidad de la carga de trabajo que realizan. El caso más sangrante son los SMS: 170 caracteres, 15 céntimos de euro. Una tarifa barata, barata. Son solo 935€/Mb. Y lo más descarado es que en esa misma red, con la tarifa de datos del iPhone, la misma empresa puede permitirse cobrarme solo 15€ por 250Mb a velocidad 3G y regalarme todo el consumo que quiera a baja velocidad.

Lo que se deduce de la frase del Sr. Alierta es que no les gusta haberse quedado tan solo con la distribución en este nuevo mundo dominado por la generación y consumo de información.

Pero se lo han buscado ellos. No han hecho nada por generar contenidos (eso se lo han dejado a Google, Yahoo y Microsoft en el mercado de las búsquedas). No han hecho nada por crear terminales atractivos (eso tradicionalmente lo ha hecho Motorola, Samsung, Nokia y recientemnte Apple y la mismísima Google).

Han seguido la máxima de que inventen ellos y lo único que han intentado es mantener un mercado cautivo: terminales cerrados y “adaptados”, tiendas online privadas, contratos de permanencia.

No han innovado en el mercado de la información, simplemente han montado una red de distribución de información. Y ahora pretenden cobrar por el valor de la información que transportan. ¿te imaginas a un repartidor de refrescos cobrando una tarifa diferente según entregue una caja de Coca Colas o de latas de cerveza? ¿te imaginas una tarifa de agua distinta para beber, cocinar o ducharse? Pues parece ser que el Sr. Alierta sí que se lo imagina.

Ahora luego voy a llamar a un amigo por teléfono para proponerle un negocio. Si la cosa sale bien, tras unos años de duro trabajo por nuestra parte, podremos ganar algún que otro millón. Puesto que la idea del negocio se la he contado por teléfono… ¿que porcentaje de nuestra futura facturación le parece que le debemos?

Por favor, Sr. Alierta cuanto antes se den cuenta de lo que son, antes podrán empezar a adaptar sus empresas a un modelo de negocio que les permita seguir siendo competitivas y rentables, muy rentables. Porque no nos vamos a cansar de consumir información y su empresa se dedica a ello, a la distribución.

Y recuerde, no hay nada indigno en ser lo que son: los nuevos fontaneros.


16
Sep 08

Entre pillos anda el juego

Ayer lunes 15 de septiembre de 2008 se produjo algo que los gobiernos llevan diciendo que es imposible que ocurriese desde hace un poco más de un año. Desde que en agosto del 2007 estalló la crisis “subprime” en los Estados Unidos, todos los gobiernos han estado tranquilizando al personal, diciendo que era imposible que un gran banco entrase en bancarrota, que los gobiernos no lo permitirían.

Sin embargo, ayer presento la bancarrota uno de los mayores bancos mundiales, el Lehman Brothers. Era un banco de inversión y por lo tanto metido hasta las cejas en toda la ingeniería financiera que últimamente tanto ha hecho crecer las bolsas mundiales. Y al final, la pelota les ha estallado entre las manos.

Acabado el “problema” Lehman, el siguiente en la lista de tocados de muerte era una compañia aseguradora. Y no cualquiera. Es simplemente la mayor aseguradora del mundo, American International Group, más conocida a nivel mundial como AIG. Y digo es, en lugar de era, porque al menos hoy día 16 la compañía sigue viva.

Y ese es el motivo de este artículo. Desde ayer en todos los corros de bolsa se consideraban dos posibles escenarios: el gobierno de los EEUU o la Reserva Federal (conocida popularmente como la Fed), salían al rescate de AIG o AIG estaba acabada. Eso ha hecho que la expectativa por ver como evolucionaba la empresa en la bolsa de Nueva York fuese alta.

Y el espectáculo no ha defraudado. Ha sido un espectáculo típico de los EEUU, con más tensión que una película de Hitchcock. Veamos la gráfica de la cotización de AIG del 16 de septiembre:

AIG 16 de Septiembre de 2008

Os recuerdo que esta gráfica representa la evolución del valor de las acciones en un solo día.

La mañana empezaba complicada. La inminente quiebra hacía perder a las acciones hasta un 70% de su valor a primera hora, aunque rápidamente se recuperaban y solo perdían un 40%.

Y entonces es cuando ha empezado la fiesta. De repente la cadena de noticias CNBC hacía circular el rumor de que el gobierno saldría en ayuda de la aseguradora. En cuestión de minutos (casi de segundos), las acciones han pasado de valer poco más de $2.70 a venderse por $4.00, es decir, quien ha comprado a primera hora de la mañana (cuando las acciones costaban unos $1.25) y ha vendido en cuanto la noticia ha calado, se ha embolsado $2.75 por acción, o lo que es lo mismo ha obtenido un beneficio del 220% sobre el valor invertido en unas dos horas.

Unos minutos después, un representante del gobierno ha desmentido la noticia y de nuevo AIG ha caído al entorno de los $2.5. Así ha continuado el resto de la mañana, mientras se sucedían los rumores de varios bancos que iban a colaborar en el préstamo de 80.000 millones de dolares (casi nada) que necesita AIG para salvarse de la quema. Y el valor seguía oscilando, ligeramente al alza. Parece que los inversores pensaban que si tardaba tanto en reventar, igual no reventaba, así que ¿por qué no comprar muy baratas acciones de la gran aseguradora?

A primera hora de la tarde (siempre hablando del horario de Wall Street), se lanza un nuevo rumor. Esta vez es la Reserva Federal la que está preparando un paquete de medidas para suavizar la presión sobre AIG y permitirle acceder a una linea de créditos favorables. Advertidos por el rápido desmentido anterior, los compradores se lo toman con más calma, pero a medida que pasa el tiempo cobran confianza y llegan a hacer que las acciones lleguen a cotizarse +6% respecto al valor de ayer, a los $5.24. El avispado comprador de primera hora, si ha tenido los nervios de acero ha ganado $3.99 por acción, que suponen el friolero incremento del 319% del dinero invertido en una única jornada.

Esta vez no ha habido ni desmentido, ni confirmación oficial, así que la cosa se ha ido calmando poco a poco y finalmente AIG ha terminado el día perdiendo solo un 16% de su valor en bolsa.

Y no ha sido algo casual, ni anecdótico. Consultando los datos históricos de AIG en Yahoo Finance, el volumen medio de negocio de este valor es de unos 60 millones de dólares al día. Bueno, pues hoy día 16 con la acción tan devaluada (siempre por debajo de los $6), se han negociado unos 1.120 millones de dólares. Unas 19 veces la cifra de negocio habitual. Parece ser que habían manos negras disparando sus algoritmos de trading durante toda la jornada.

1.120 millones de dólares con rendimientos del 200% o el 300% en un solo día. AIG estará tocada de muerte, pero hoy hay algunas personas/empresas que se han hecho de oro con las desgracias de esta aseguradora y de todos los pequeños inversores que se han confiado por las noticias filtradas y han apostado por las subidas.

Evidentemente esto no es inversión, es especulación pura y dura y como se puede observar, los medios de comunicación, con sus rumores o noticias sin confirmar pueden hacer o deshacer fortunas. Y por supuesto, siempre queda la sospecha de si dichos rumores han sido o no intencionados.

Mientras escribo este artículo, a las 23:00 hora de la península, en el mercado after hours, AIG se desploma un 52% hasta costar $1.8 por acción. Mañana será otro día de tensión en las bolsas y de fortunas construidas sobre naipes que se desmoronan en minutos.